REFLEXIONES DIARIAS (LXIX)

Se miraba en el espejo y veía cómo las canas comenzaban a clarear su cabello. Tendría que ir sin falta a la peluquería. Este mes había echado más horas limpiando y planchando y se lo podría permitir.

– Mamá, en el colegio nos han dicho que vamos a hacer una excursión a una granja.
– ¿Sí?, ¡qué bien!
– ¡Sí! Lo que pasa es que hay que pagar 10 €. ¿Puedo ir?
– ¿Tú quieres ir, hija?
– ¡Sí! Van todas mis amigas, por favor…
– Vale…, pues irás.

Total, se cortaría y teñiría el pelo ella misma, una vez más…

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