REFLEXIONES DIARIAS (XXXIX)

Él siempre era el primero en reír ese tipo de bromas machistas, o en hacerlas si se daba la ocasión. Frases como “Las mujeres no saben conducir”, “Mejor, en la cocina” o “Si es que van provocando”, eran habituales entre sus grupos de amigos, frases que siempre acababan con risotadas, palmadas en la espalda y brindis de cervezas.

No le hizo tanta gracia cuando su hija regresó del colegio llorando desconsolada. Un compañero de clase le había tocado los pechos porque “iba provocando”…

XXXIX

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