REFLEXIONES DIARIAS (LXVI)

Un año entero preparándose las oposiciones para que, a la hora de la verdad, le traicionaran los nervios.

La prueba de matemáticas no le había salido del todo mal, y en literatura había conseguido defender decentemente la evolución del teatro de posguerra. Pero donde había patinado había sido en física y, sobre todo, en inglés. ¡Escuchar una grabación durante 10 minutos, preparar un resumen de quinientas palabras, exposición oral durante diez minutos! No estaba preparada para una prueba tan difícil.

Sinceramente, los López se habían pasado con las preguntas de la oposición. ¡Total, si era para limpiar y planchar tres o cuatro horas a la semana!

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REFLEXIONES DIARIAS (LVIII)

– ¿Te acuerdas de la entrevista de trabajo que hice hace quince días?
– Sí, ¿qué tal?
– ¡Me han cogido! Empiezo mañana mismo.
– ¡Qué suerte!
– ¡Sí! El horario es bueno, de ocho de la mañana a doce de la noche, y sólo tengo que pagar dos mil euros. Además, me dejan cinco minutos para comer y llevo pañales para no tener que ir al baño.
– ¡Hala! No lo dejes escapar, es un chollo…
– Ya te digo. Tengo que firmar el contrato. ¿A qué día estamos hoy?
– 1 de junio de 2035.

LVIII

DIVERSIDAD…

diversidad

“Una nueva patera ha llegado a nuestras costas. Cincuenta y siete subsaharianos han sido interceptados en precarias condiciones de salud…”.

El matrimonio Fernández veía las noticias mientras daba buena cuenta de su asado.

–      Hay que ver, Julián. Mira cómo vienen…, llegan con lo puesto.

–      Si es que no sé para qué vienen –contestó el marido, mientras la grasa descendía por su papada-. Molestar, fastidiar…, eso es lo que hacen. Además, si no hay trabajo, ¡de qué van a vivir! Gracias a Dios, somos diferentes a ellos…

–      Claro que sí, Julián. España para los españoles.

Mientras, en la cocina, su criada marroquí escupía en el bizcocho que les serviría de postre…