REFLEXIONES DIARIAS (LXIII)

Joaquín Gómez llevaba trabajando en el banco quince años y durante los últimos cinco se había ofrecido, voluntariamente, a realizar la declaración de la renta a sus clientes más veteranos, aquellos ancianos y ancianas a quienes los números y, sobre todo, los entresijos de la Agencia Tributaria les mareaban y confundían.

– Señora Amparo, firme aquí. Ya está terminada y lista para presentar. Únicamente tendría que pagar mil doscientos euros, porque le he aplicado las tasas de descuento interterritorial y el baremo Walter Strauss, para que le salga más económico.

– ¡Ay, hijo! ¡Cuánto sabes! ¡Menos mal que te tenemos! ¡A saber cuánto tendríamos que pagar si no la hicieras tú! ¿Te traigo el dinero en efectivo, como siempre?

– Sí, señora Amparo. Así el trámite es más rápido.

Cuando se marchó, Joaquín tiró a la basura la declaración de la señora Amparo.

lxiii– Buenos días, señor Julián. Aquí tengo su declaración…

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REFLEXIONES DIARIAS (LXII)

Después de más de cincuenta años de matrimonio, continuaban paseando de la mano por la calle, como una pareja de jóvenes enamorados. Y es que así era como se sentían.

Todas las mañanas se despertaban con un beso y con cada caricia sentían el mismo placer que cuando eran jóvenes.

En todo este tiempo, no habían estado separados jamás. Ninguna dificultad había conseguido enfrentarlos, ninguna adversidad había hecho mella en su amor.

Es cierto que, en ocasiones, ella no recordaba quién era aquel señor tan agradable, pero eso a él no le importaba…

lxii

 

COMO LA PRIMERA VEZ

pareja

Cada tarde, aquella pareja de ancianos baila en su salón al compás de la melodía de un viejo gramófono.

Se conocieron sesenta años atrás en una pista de baile, cuando un joven tímido y balbuceante le pidió a la chica con la sonrisa más dulce que bailara con él. Al unir sus manos supieron que habían unido también sus corazones.

Ahora, tanto tiempo después, cuando las piernas a duras penas sostienen sus desvencijados cuerpos, siguen uniendo sus manos, dejándose llevar por la música.

Hace tiempo que ella no le reconoce, pero eso a él no le importa. Cada tarde, le pide su primer baile, ella le devuelve su sonrisa más dulce y se enamoran como si fuera la primera vez…