REFLEXIONES DIARIAS (LX)

Madrid, mes de junio. Con 37º a la sombra, un grupo de trabajadores se dedica a asfaltar las calles de la ciudad. Entre ellos se encuentra Pedro, sudando a chorros, con la camiseta atada a la cintura y soportando estoicamente el calor, la sed y el cansancio.

En estos momentos es cuando Pedro recuerda con añoranza sus años en la escuela, y se pregunta por qué no siguió los consejos de su tutor Alfonso, que siempre le pidió que no abandonara los estudios. Y recuerda cómo se burlaba de otros compañeros, en especial de Jorge, con sus sempiternas gafas de pasta y sus repetitivos sobresalientes. “Mira el empollón, mira el cuatro ojos”, le decía… Y lo echa de menos…

El sudor esconde por momentos alguna lágrima de dolor, de cansancio, de desesperanza, mientras los coches pasan a su lado, indiferentes, mecánicos. En uno de ellos, un conductor sube el aire acondicionado mientras se coloca sus brillantes gafas de pasta.

LX

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