REFLEXIONES DIARIAS (L)

Desde que su padre falleció, su madre se encerró en una espiral de soledad y depresión de la que no conseguía escapar. A sus quince años, veía cómo su querida madre envejecía por momentos, volviéndose taciturna y silenciosa.

Por eso, decidió buscarle una cita. La dio de alta en una página de internet para encontrar pareja y, al poco tiempo, la búsqueda dio resultado. Su posible pareja afirmaba ser un hombre maduro, divertido, aficionado al deporte y a la música, y muy cariñoso.

Le sorprendió que su madre aceptara acudir a esa cita a ciegas, pero se alegró por ello. Antes de salir de casa para encontrarse con aquel desconocido, su hija le recordó lo esencial: “Te estará esperando en la barra del restaurante. Irá de negro, con una camisa color salmón”.

Cruzó los dedos, deseando que todo saliera bien, y esperó. Los descruzó cuando vio regresar a su madre acompañada de su hermano mayor, vestido de negro y con su flamante camisa color salmón.

L

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