REFLEXIONES DIARIAS (XXXVI)

Cada día moría un poco más al verla conectada a aquella máquina. Aquellos tubos que permitían seguir latiendo pausadamente a su corazón, aquel sonido metálico y monocorde, aquella muerte en vida…

Su rostro seguía siendo tan angelical como siempre. Un rostro bello, virginal, un cuerpo dulce y resplandeciente de una niña de quince años a quien un maldito conductor borracho había dejado postrado en aquella fría cama de hospital.

Recordaba aquellos días tan cercanos en los que asistieron a los conciertos de sus grupos favoritos, o los chapuzones en la piscina, o sus risas en las comidas familiares… Su niña, su querida niña, su vida…

Se despidió con un suave beso en la frente. Le pareció ver una ligera sonrisa en el rostro de su hija cuando apagó aquella maldita máquina…

XXXVI

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s