REFLEXIONES DIARIAS (XXVI)

Aquel grupo era muy variado y diferente. Diferentes edades, diferentes procedencias, diferentes manías, pero una única pasión en común: el voley.

Poco a poco, el pequeño grupo inicial se había ido ampliando con nuevas incorporaciones. Los nuevos amigos que se habían ido agregando cumplían los dos requisitos principales para la entrada en este grupo: amor por el voley y ganas de pasárselo bien.

Todo parecía ir sobre ruedas, hasta que conocieron al novio de María: un joven hipster amante del yoga y que, para colmo de males, sólo bebía agua…

XXVI

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