REFLEXIONES DIARIAS (XLV)

Aquel día se levantó antes de que le despertara su madre. Se puso su mejor camiseta de Bob Esponja y se peinó como sólo él sabía hacerlo, con todos los pelos de punta. Se perfumó con la colonia barata de su padre y se contempló ante el espejo. ¡Perfecto! No podía estar más guapo. Era el día más importante de su vida y tenía que estar a la altura. También es cierto que sólo tenía cinco años y no había vivido muchos días importantes, pero eso era lo de menos.

Cuando la vio llegar a lo lejos, acompañada de sus dos mejores amigas, sintió un pequeño hormigueo en el estómago, como si aquella mañana no hubiera desayunado.

Decidido, salió a su encuentro.

– Julia, ¿quieres ser mi novia?

Las dos amigas se echaron a reír, tapándose la boca y esperando la contestación de Julia.

– Vale, pero sólo por las tardes, porque por las mañanas soy la novia de Miguelín.

Y Lucas se marchó feliz y contento, deseando que los días comenzaran a las tres de la tarde.

XLV

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