REFLEXIONES DIARIAS (XLIV)

La doctora Martínez se afanaba por salvar la vida de aquel paciente, pero, tras cada minuto que pasaba, sentía que sus esfuerzos eran baldíos.

Lo que en principio parecía ser una operación rutinaria, una sencilla operación de hernia discal, se fue complicando poco a poco, hasta el punto de que aquel joven…

“Hora del fallecimiento: 16:45”, notificó la doctora a la enfermera.

Difícilmente se podría explicar qué había ocurrido sobre aquella mesa de operaciones. Las cosas se torcieron, se complicaron…, y se complicaron aún más cuando la doctora reconoció en aquel joven al desalmado que la violó cinco años atrás.

XLIV

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