REFLEXIONES DIARIAS (XLIII)

Dormía abrazado a Teddy, su osito de peluche, y soñaba que era un valiente superhéroe, capaz de enfrentarse a los villanos más malvados que había en el mundo. Armado únicamente con su espada láser, y acompañado siempre de su fiel escudero Teddy,, derrotaba a cuantos enemigos se atrevían a enfrentarse a él.

Durante el día, alejado de los sueños, descubría que la realidad era más difícil de vencer que los malignos nocturnos, que los superhéroes no siempre ganaban todas las batallas.

– ¡Señor Director! ¡Tenemos un problema con unos cuantos alumnos!

El Director respiraba hondo y acariciaba suavemente a Teddy, escondido en el cajón de su mesa de trabajo.

XLIII

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