REFLEXIONES DIARIAS (XL)

Sofía llevaba cinco años casada y su matrimonio era una balsa de aceite. Julián era un esposo atento, cariñoso y trabajador. Quizás la única piedra que había en su matrimonio eran los continuos viajes semanales a los que Julián se veía obligado a realizar a causa de su trabajo. Trabajaba de comercial de una empresa tabacalera y todas las semanas se marchaba de martes a viernes, regresando los sábados por la mañana.

A seiscientos kilómetros de distancia, María preparaba la comida. De martes a viernes, su marido regresaba a casa, cansado de sus viajes como representante de una tabacalera.

XL

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