REFLEXIONES DIARIAS (XIV)

¡Sorpresa! ¡Cumpleaños feliz, cumpleaños feliz, te deseamos todos…” Un coro de voces resonaba en la pequeña habitación mientras Matías se afanaba en apagar las velas de su ochenta y cinco cumpleaños.

“Porque es un chico excelente, porque es un chico excelente…”, y Matías cortaba una pequeña porción de la tarta de chocolate.

Cuando volvió a escuchar “Cumpleaños feliz, cumple…”, Matías guardó la tarta y apagó el cassette que le acompañaba en sus últimos diez cumpleaños.

abuelo

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