VOLABA ALTO…

volaba

– ¡Estoy hasta las narices de ti! ¡No vales para nada! Vete a la cocina y prepara la cena… ¡Inútil!

Y María, una noche más, preparaba la cena a su marido y le servía la comida, y la bebida, y le llevaba el café, y fregaba los platos y recogía la mesa…

Aquella noche estaba especialmente cansada, sin fuerzas para pensar en el mañana, sin ánimos para afrontar un nuevo día. Tomó una pastilla para dormir, dos, tres…, diez…, veinte… Vació el bote por completo y se acostó.

Soñó que su cuerpo se transformaba en un ser mágico que no sufría, que no lloraba, que no sentía, y volaba alto, cada vez más alto, y se alejaba…

Y no volvió.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s