¿UNA SOLA PÉRDIDA?

escalera

  • Javier, no seas trasto, que te vas a caer.

Para Javier, con sus tres añitos, aquellas escaleras mecánicas eran mágicas. Se movían solas, te llevaban, se escondían y volvían a empezar.

Al llegar al final de las escaleras, Olga se volvió…, pero Javier no estaba.

  • ¡Javier…, Javier!, gritaba su madre, cada vez más angustiada.

Javier no apareció. Se cerraron las puertas del centro comercial, se le buscó por todos los rincones, se registraron aseos, aparcamientos… Sin resultados.

Se perdió Javier, pero ésa no fue la única pérdida. Se perdió una madre, incapaz de superar el sentimiento de culpabilidad; se perdió un padre, sin fuerzas para perdonar ni para vivir; se perdió una hermana, sin hermano, sin padres…

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