DE LA ENVIDIA AL ODIO

envidia

Le tenía envidia y le odiaba. Envidiaba su situación y la admiración que despertaba, pero no podía soportar esa mirada de autosuficiencia, esa sonrisa sarcástica, ese rostro de quien no ha roto nunca un plato. ¿A quién quería engañar?

Él le conocía muy bien y sabía que detrás de aquellos ojos negros se escondía un ser abyecto y miserable. Sabía que aquel aspecto angelical encerraba un sujeto egoísta, egocéntrico y avaricioso.

Le tenía envidia. Sí. Y le odiaba. Mucho. Por eso…, rompió el espejo.

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