EL SUEÑO ETERNO

ojos cerrados

Se sentía cansado, muy cansado, y mientras permanecía tumbado con los ojos cerrados, su mente trataba de recordar lo que había sucedido. Había cenado con sus vecinos y, después de la cena, se sintió repentinamente indispuesto, con un fuerte dolor en el pecho. Desde entonces, no recordaba nada.

“Creo que ya es hora de que me levante”, pensó. Con algo de esfuerzo, consiguió abrir los ojos, y una inmensa y profunda oscuridad le invadió. No se veía nada. Aturdido, trató de levantarse, pero su frente golpeó con algo metálico, duro. Dolorido y asustado, sus manos palparon a su alrededor… “¡Qué es esto!, ¡Dios mío…!”

Mientras, en la superficie, el padre Martin finalizaba las oraciones: “Descanse en paz”.

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