LA NIEBLA

niebla

Desde pequeña, la noche siempre la asustaba. Quizás sería por la cercanía de la Costa da Morte, por los mitos, leyendas y fantasmas con que asustaban a los niños en su tierra de Fisterra, quizás por lo que sus noches traían consigo…

Sin embargo, no era un fantasma lo que surgió aquella vez entre la niebla, aunque lo hubiera deseado… ¡No podía ser verdad! En un segundo, su mente revivió aquellas palizas, aquellos gritos, aquel olor a sudor y whisky, y sintió ganas de vomitar.

Lentamente, aquel espectro siguió caminando hacia ella. Sus ojos la hipnotizaban, aquellos ojos vacíos, huecos, sin vida. Sintió cómo una mano huesuda le acariciaba la mejilla, unos dedos fríos como la muerte recorriendo poco a poco su cuello y una mano helada cerrándose en torno a él…

Despertó sudorosa y alarmada, con el corazón latiéndole por encima de su camisón. Algo le oprimía en su interior, necesitaba respirar… Se acercó a la ventana para respirar aquel aire turbio de la ciudad, mientras veía como aquella maldita niebla volvía a envolver todo bajo su manto. De repente, un fantasma pareció surgir entre la niebla…

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