LA CASITA DE CHOCOLATE

hansel

Para unos, era una bruja malvada y cruenta; para otros, una vieja misteriosa rodeada de hierbas y brebajes.

Pero Hansel sabía la verdad. Con besos y caricias, convenció a su hermana, Gretel, para acudir aquella noche a la vivienda de la vieja. Con un poco de suerte, pronto podrían marcharse de aquella apestosa ciudad y comenzar de nuevo lejos, muy lejos, donde nadie supiera que eran hermanos.

Entraron silenciosamente en la casa de la bruja, sórdida, oscura. Bajaron muy despacio por las escaleras de madera hasta llegar a un lúgubre sótano, donde, bajo una trampilla, descansaban numerosos paquetes de hachís. Rápidamente, metieron todo cuanto pudieron en sus mochilas y volvieron a subir.

La bruja esperaba…, sacando brillo a su escopeta.

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