CARTA SIN ENVIAR

carta

“Hijo mío, abrígate, que hoy parece que ha refrescado, y luego coges esos resfriados que te duran días y días. Ayer vi a esa chica que te gusta tanto, María, creo que se llama, morena, de pelo largo. Me parece muy maja, aunque algo tímida, como tú. Tienes que decirle algo, acercarte, antes de que algún avispado te la quite… Bueno, mi tesoro, mañana te contaré alguna cosita más. Un beso.”

Y, como cada día, Susana guardaba una carta más en el cajón de su mesilla, una carta más sin enviar. A paso lento, se dirigió hacia la escuela, donde a escondidas veía cada tarde a aquel niño de doce años, aquel precioso bebé a quien abandonó nada más nacer…

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