BENDITA LOCURA

locura

Todos creían que estaba loca. “Pobrecilla”, decían a su paso, “no lo pudo superar”. Pero se equivocaban. No estaba loca. Hablaba con cada niño como si fuera su propio hijo, se dirigía a ellos como lo hubiera hecho con su pequeño Rubén, les reñía, les acariciaba…

“Pobre…, no lo pudo superar”. Su hijo murió en aquel desgraciado accidente, cuando aquel borracho se saltó el semáforo y… Murió en el acto, no sufrió, y entre las nieblas del dolor decidió que su muerte no sería en vano. Aquellos médicos le ofrecieron la posibilidad de donar los órganos de su hijo, salvar otras vidas, dar esperanza a tantas y tantas familias…, y accedió.

Y ocurrió el milagro. Cada mañana conseguía ver a su hijo en aquel pequeño que cogía el autobús, reconocía sus ojos azules en aquel que jugaba en el parque, distinguía su manera de correr en aquel otro… ¿Loca? Hubiera enloquecido si su hijo hubiera muerto…

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