AMAR SIN RAZÓN

amar

“Juan, mi querido Juan, muchas veces me arrepentí de no haber aceptado tu proposición, pero, sencillamente, no podía hacerlo. Tenía que ser sincera conmigo misma, y aunque tenía más de mil razones para quererte, sólo tenía una para no hacerlo: te quería, pero no te amaba.

Posiblemente me habrás odiado desde entonces, pero, si te sirve de consuelo, he sufrido los efectos de mi propia medicina. Conocí a un hombre, y aunque tuve más de mil razones para odiarle, sólo tuve una razón para no hacerlo: le amé.

Este desamor me ha llevado hasta aquí, hasta mi despedida. Lo siento, Juan. Debiste ser mi único y verdadero amor.”

Y Ana colocó esta nota debajo del bote de pastillas, y esperó…

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