RELOJ, TIEMPO Y OLVIDO

reloj

–          Buenos días, señora Carmen.

–          Buenos días.

–          ¿Qué hace ahí parada? Se va a quedar usted congelada.

–          Estoy esperando a mi hijo. Se fue a comprar hace un rato, pero parece que se retrasa –añadió la anciana, consultando su reloj.

–          No se preocupe, seguro que no tardará. ¿Le importa que le haga compañía?

–          Gracias, hijo, no te molestes. Seguro que tienes cosas mejores que hacer que acompañar a una vieja como yo. Alguna moza afortunada te estará esperando…

–          No es ninguna molestia, se lo aseguro. Nos sentaremos en este banco y esperaremos…

Y Miguel, como cada mañana, se sentaba junto a su anciana madre, esperando a un hijo que jamás estuvo tan cerca…

(Premio Radio Rubí de Microrrelatos 2013)

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